Si tienen conflictos con su pareja, duérmanse

By on septiembre 15, 2017
parejas-conflictos

CLEVELAND, Ohio (New York Times).- Comenzó como una conversación sobre la fiesta de cumpleaños de uno de los hijos, pero rápidamente se convirtió en un distanciamiento marital declarado. Ella lo acusó de descuidar a la familia; él dijo que ella estaba gritando.

“¡No importa!”, dijo ella. “Vete. Vete”.

“¿Adónde?”, contestó él.

“No sé”, dijo ella. “Ya no quiero hablar contigo”.

Los padres en disputa se encuentran entre las 43 parejas que participaron en un estudio de la Universidad Estatal de Ohio que explora cómo las interacciones maritales afectan a la salud. Cada pareja en el estudio —tal como las parejas en la vida real— ha experimentado alguna forma de conflicto marital rutinario. Entre los temas que pueden desatar un conflicto se encuentran la administración del dinero, pasar tiempo juntos como familia o algún familiar político inmiscuido en la relación.

Sin embargo, aunque todas las parejas discuten, no todas manejan las discusiones de la misma forma. Algunas parejas tienen discusiones constructivas e incluso de manera amable, mientras que otras —como el matrimonio que peleaba por la fiesta de cumpleaños— eran hostiles y negativas.

¿Qué hace que se comporten diferente? Lo más seguro es que las parejas hostiles no estén durmiendo bien.

“Cuando dormimos menos es como si viéramos el mundo con lentes oscuros”, explicó Janice Kiecolt-Glaser, científica especializada en las relaciones humanas y directora del Instituto Estatal para las Investigaciones de la Medicina del Comportamiento de Ohio. “Sus temperamentos son más volátiles, menos tolerantes. La falta de sueño daña las relaciones”.

Las mujeres y los hombres en el estudio habían estado casados entre tres y veintisiete años. Mencionaron distintas cantidades de sueño: desde tres y media hasta nueve horas por noche. Cada pareja acudió al laboratorio en dos ocasiones y ahí se les incitó a hablar sobre los problemas que ocasionaban los mayores conflictos en su relación.

Después, los investigadores analizaron videos de sus intercambios mediante técnicas de clasificación bien establecidas para evaluar las interacciones positivas y negativas, así como las respuestas hostiles y las constructivas. Tras analizar a fondo los datos, se observó un patrón claro.

Las parejas estaban más propensas a ser hostiles —como la que peleaba por el cumpleaños del hijo— cuando ambos miembros dormían menos de siete horas por noche.

Claro está que las parejas que dormían más de siete horas cada noche también discutían, pero el tono del conflicto era distinto. Consideremos a esta pareja que habla de sus preocupaciones relacionadas con problemas sobre cómo gastan y administran el presupuesto.

“¿Quieres hacerte cargo del presupuesto?”.

“No puedo. No quiero”.

“Entiendo”.

“Estás siendo muy condescendiente. Puedes decirme si estoy enloqueciendo”.

“No estás enloqueciendo”.

Aunque la pareja había indicado que solía discutir por problemas de dinero, dormir suficiente parecía que les daba la paciencia necesaria para poder lidiar con el conflicto de forma constructiva.

“No es el hecho de que no estuvieran de acuerdo”, aclaró Kiecolt-Glaser. “Es la falta de sueño y la forma en la que expresan su desacuerdo”. Y continuó: “Las parejas que funcionan mejor pudieron expresarse con humor y amabilidad, pero claro que seguían teniendo desacuerdos. Entre las parejas que funcionaban peor, las discusiones podían tornarse muy feas”.

La idea de que dormir mejor es la clave para un mejor matrimonio no es novedad. Una amplia bibliografía de investigaciones sugiere que la gente que no duerme suele ser más desagradable e incluso más hostil en sus interacciones sociales que aquellos que duermen bien. Tienden a expresarse de manera más negativa cuando no han dormido en comparación con los días en que durmieron toda la noche.

Un estudio de 2010 descubrió que los hombres eran más propensos a pelear con sus esposas tras una noche de sueño interrumpido. En una investigación realizada en 2014, las parejas que mencionaron que dormían poco durante un periodo de dos semanas reportaron conflictos maritales diarios con mayor frecuencia que aquellas que habían dormido mejor.

Sin embargo, el estudio de la Universidad Estatal de Ohio fue más allá para medir cuán tóxico para la salud de una persona puede volverse el desacuerdo marital aunado a la privación del sueño. Cada pareja en el estudio también dio muestras de sangre, antes y después de la pelea con el cónyuge. Las muestras servían para medir los marcadores de inflamación que se han vinculado con enfermedades cardiacas, cáncer y otros problemas de salud.

El estudio descubrió que cuando los cónyuges duermen menos, no solo eran más propensos a tener conflictos más agresivos, sino que además tenían niveles más elevados de proteínas inflamatorias en la sangre después de estos conflictos. En resumen, los desacuerdos maritales son más tóxicos para nuestro cuerpo cuando no hemos dormido suficiente.

“La falta de sueño no solo daña la relación”, explicó Kiecolt-Glaser, una de las autoras principales del estudio, que se publicó en mayo en la revista especializada Psychoneuroendocrinology. “También hace que el conflicto en la relación cause más estragos en el cuerpo”.

El estudio también nos da algo de esperanza. Cuando un cónyuge lograba descansar más, era posible mitigar el impacto de la privación del sueño del otro cónyuge. Las parejas en las que uno de los dos sí descansaba tendían menos a caer en intercambios hostiles, a diferencia de cuando ninguno dormía.

“La cantidad de sueño y el conflicto trabajaron en conjunto para aumentar la inflamación, pero la cantidad de sueño de ambos fue igualmente importante”, manifestó Stephanie Wilson, una de las autoras principales del estudio y becaria posdoctoral de la Universidad Estatal de Ohio. “Cuando una persona estaba descansada, evitaba que los dos fueran más agresivos hacia la otra persona”.

Los problemas de sueño en una relación no son extraordinarios. La Fundación Nacional del Sueño descubrió que casi un 25 por ciento de las parejas duermen en camas separadas. Otra investigación demuestra que dormir con alguien afecta la cantidad y la calidad del sueño. Cuando uno de los miembros de la pareja no duerme bien, la otra persona es más propensa a presentar deficiencias en la salud y en su bienestar.

Aunque el estudio reciente solo analizó a parejas heterosexuales casadas, los hallazgos podrían aplicarse a todas las parejas, incluyendo a los que viven en unión libre, así como a las parejas homosexuales. “Se trata de procesos universales de las relaciones”, comentó Wilson. “Conocer estos efectos puede ayudarnos a tener en cuenta la importancia de dormir bien y ser cuidadosos con los conflictos”.

La lección, según los autores del estudio, es que antes de concluir que hay problemas en la relación, las parejas que tienen conflictos de manera habitual no solo deberían evaluar la relación y cómo están gestionando los conflictos, sino también sus hábitos de sueño.

“Dormir de manera irregular y encontrarse con tensiones interpersonales en la vida cotidiana es lo habitual para muchos”, dijo Wilson. “Son pequeñas vulnerabilidades que pueden sumarse. Nos enseña la importancia de descansar noche tras noche y a manejar los desacuerdos de forma consciente”.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *